La «Estrategia de los Estados Unidos para Combatir la Corrupción» es un enfoque integral y de todo el gobierno presentado por la Administración Biden-Harris en diciembre de 2021. Es la primera estrategia de este tipo y eleva la lucha contra la corrupción a la categoría de interés fundamental de la seguridad nacional de los EE. UU..
El documento describe un plan para trabajar a nivel nacional e internacional con el fin de prevenir, limitar y responder a la corrupción y los delitos relacionados.
La estrategia se organiza en torno a cinco pilares que se refuerzan mutuamente:
- Modernizar, coordinar y dotar de recursos los esfuerzos del Gobierno de los EE. UU. para combatir mejor la corrupción: Se centra en mejorar el intercambio de información, coordinar los esfuerzos entre los organismos y dedicar recursos suficientes a la labor anticorrupción.
- Frenar las finanzas ilícitas: Tiene por objeto abordar las deficiencias de los sistemas financieros estadounidense e internacional que los actores corruptos explotan, incluido el aumento de la transparencia respecto a la titularidad real de las empresas fantasma.
- Responsabilizar a los actores corruptos: Refuerza los esfuerzos de aplicación de la ley y desarrolla nuevas herramientas para responsabilizar a las personas y entidades corruptas, incluso mediante sanciones y la recuperación de activos.
- Preservar y fortalecer la arquitectura anticorrupción multilateral: Compromete a los EE. UU. a colaborar con socios internacionales y organizaciones multilaterales para reforzar los marcos e instituciones anticorrupción existentes.
- Mejorar la interacción diplomática y aprovechar los recursos de asistencia exterior para promover los objetivos de política: Busca priorizar la lucha anticorrupción en la interacción diplomática y la ayuda exterior, garantizando que la asistencia de los EE. UU. respalde la transparencia y la rendición de cuentas.

